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La Nectarina – version original – Arte Heladero nº 132 – 1ª parte

LA NECTARINA

En Roma vivía con mi madre en un hermoso piso con jardín.
Mi madre llamaba este piso “ Girasol “ porque estaba construido en manera que tuviese el sol en todas las horas del día.
Como mi madre tiene el pulgar verde, nuestro jardín era verdaderamente un Edén y en él se podían admirar un limonero, un naranjo, una mandarina, un nispolero, una vid además de varias plantas de flores y un rosal de rosas rojas que llenaba toda una pared.

Pero lo que me acuerdo más de este jardín es cuando mi madre plantó un hueso de melocotón. Fue como un juego; habíamos comido cada una un melocotón de una dimensión exagerada (variedad dicha Melocotón Romano) que tiene un tamaño muy grande y un sabor exquisito y por este motivo pensamos de plantarlo en la tierra.

Después de un tiempo, vimos que de la tierra había subido un brote que día a día iba creciendo hasta, después de algunos años, hacerse un árbol de melocotón.
Todo lo que se cultivaba en nuestro jardín solo recibía agua, era un cultivo verdaderamente biológico.

Después de 10 años el melocotonero nos dio los primeros frutos que nos dejaron asombradas: eran frutos grandísimos, verdadero milagro de la naturaleza.
La gente que pasaba cerca de nuestro jardín se paraba para mirar el árbol.
Con la fruta que nos proporcionaba el jardín, producimos helado y granizados que fueron muy apreciados en Roma.

Cuando empecé el trabajo en mi heladería en Barcelona en el año 2000, empecé en producir helado de nectarina que resulta del injerto de ciruelo y melocotonero.

Elegí la nectarina porqué no conseguí encontrar un tipo de melocotón suficientemente sabroso, mientras que la nectarina, siendo de sabor agrio/dulce, proporciona un helado agradable y que deja en la boca una sensación de frescura.

Además tiene la piel lisa (al contrario la piel del melocotón tiene pelo ) y se puede triturar junta al fruto.

Sabemos que la piel de la fruta contiene pectina que es un buen adensante natural además de contener muchas vitaminas.

El helado de nectarina, además de ser buenísimo, tiene un aspecto siempre diferente; hasta que no salga de la mantecadora no puedes saber de qué color quedará.

A veces sale amarillo, a veces anaranjado, a veces rosa, pero siempre muy llamativo.
El color depende del color del mesocarpio (pulpa de la nectarina ) y de la piel.

A pesar de los miles de litros de sorbetes de nectarina que he producido en mi vida, cada vez me sorprende la tonalidad de color de la mezcla que siempre cambia mientras que utilizo la batidora.

Una cubeta de helado de nectarina siempre acababa en pocas horas en mi heladería y tenía que hacerla cada día.

Los últimos clientes de la noche nunca conseguían encontrarlo.

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